http://www.fundacioncadah.org/web/articulo/cambio-de-estrategia-actividades-extraescolares-que-no-convienen-a-ninos-hiperactivos.html

Muchos niños con
TDA-H
tienen habilidades especiales, pero no tienen la oportunidad de
formarse en ellas porque, por su comportamiento, les echan de todas las
clases extraescolares. Eso suele suceder por alguna de las siguientes
razones: aunque tienen habilidad, no lo demuestran porque la clase no
les motiva, lo que provoca que se aburran y su comportamiento sea peor,
se sienten inferiores a sus compañeros/as, están demasiado cansados tras
la jornada escolar y no colaboran, el tipo de actividad está diseñada
para trabajar en grupo y quizá, en su caso, le resulte muy difícil que
pueda portarse bien, el profesor no es capaz de motivar al niño, no le
arropa emocionalmente, etc.
Esta situación se agrava cuando, por el horario que tienen, los niños
no pueden tomar medicación de apoyo o cuando el efecto de la medicación
ya ha desaparecido. Es por ello que, una actividad extraescolar para un
niño con TDA-H no debe suponer para él la misma exigencia de
autocontrol que en clase. En aquellas ocasiones en las que sea
insostenible la actividad en grupo, es preferible una clase particular
con un profesor a solas. De este modo evitamos problemas y se sentirá
bien, querido, atendido y competente. En el caso de que le hayan echado
de otras actividades y temamos que la situación se repita, debemos
pensar bien a qué actividad vamos a apuntarle, enterarnos de las
condiciones (número de niños, monitores que se ocupan de ellos, etc.).
Antes de lanzarle a inscribirlo, debemos hablar con el profesor para
contarle cómo es nuestro hijo/a y recoger las primeras impresiones. Si
consideramos que el profesor parece saber lo que tiene entre manos y
creemos que podría funcionar, le apuntaremos. No obstante, podemos
utilizar la siguiente estrategia: le decimos al niño que por el momento
no hay plaza, pero que le van a permitir que asista un mes para ver si
le gusta. De este modo, si al cabo de un mes el profesor nos dice que es
muy difícil controlarle, que todavía es demasiado inmaduro para la
actividad o que el grupo se está poniendo contra él, tenemos la excusa
de sacarle diciendo que ha terminado el mes de ensayo y que nos han
dicho que le tendrán en cuenta para las plazas del año que viene. De
esta manera, el niño deja de asistir a una actividad que a todas luces
no le conviene, pero no se sentirá rechazado. Si por el contrario, el
profesor nos dice que las cosas han ido bien y decidimos seguir
adelante, podemos comentarle a nuestro hijo/a que hemos tenido suerte y
hemos obtenido una plaza para el próximo trimestre (aunque la realidad
sea que ya estaba apuntado desde el principio). Pasado ese tiempo,
revisaremos de nuevo la situación.
Actividades extraescolares que hay que evitar con niños hiperactivos
Existen algunas actividades que son perjudiciales para un niño que
sufre TDAH, como pasar la tarde con juegos no educativos en el ordenador
a o los videojuegos agresivos, ya que presentan las siguientes
desventajas:
- Al no necesitar de la
interacción con otras personas, los niños se sentirán aún más aislados,
especialmente si ya tienen problemas para relacionarse.
- La agresividad de algunos de estos juegos puede hacer que el niño relativice las consecuencias negativas de sus acciones.
- Muchos de estos juegos utilizan un lenguaje demasiado soez que
agrava el problema de decir en exceso palabrotas que muchos hiperactivos
experimentan.
- En la mayoría de los juegos comerciales los niños utilizan trucos
para salirse con la suya, con lo que aprenden que siempre pueden ganar y
se enfadan en exceso si pierden, llegando a empeorar el tono agresivo
de su conducta.
Pero no todos los videojuegos son negativos, existen muchas alternativas que ayudan a los niños a desarrollar tanto sus
habilidades sociales
y de autocontrol como sus competencias académicas. Para ello, se puede
consultar a un experto en Psicopedagogía y TICs que ofrezca una lista de
opciones lúdico-educativas que cubran las necesidades que presenta el
niño o la niña con TDAH.
Actividades que debemos valorar a pesar del agrado del niño
Esto sucede más frecuentemente en aquellos deportes, en los que se
hace más evidente para los compañeros/as y para el propio niño, su falta
de habilidad. Por ejemplo si está apuntado a futbol asistiendo unos
días entre semana y los sábados se realizan partidos en los que se queda
sentado en el banquillo. En este caso el niño no quiere dejar la
actividad, no parece tomar conciencia de que está siendo relegado y
finalmente comenzará a sufrir por ello. En este caso podemos dejarle
realizar la actividad para evitar, en la medida de lo posible, los
partidos, poniendo excusas para faltar muchos sábados. También podemos
apuntarle en paralelo a otra actividad más adecuada y, una vez que se
haya entusiasmado con ella, plantearle que son demasiadas horas con las
dos actividades y reducirlas a una. Lo importante es que valoremos qué
le aporta la actividad de forma positiva y de forma negativa. Si el niño
no destaca per va feliz, nuestro objetivo de que la actividad sirva
para mejorar su autoestima no se cumple, pero sí el objetivo de que
disfrute de algo que le gusta. Sin embargo, si consideramos que el niño
recibe muchos mensajes de incompetencia, debemos estudiar la forma de
que lo deje.
La dificultad en dejar de hacer la actividad
Ordenador, televisión, videoconsolas: problema, "siempre es el
momento de hacerlo, nunca es el momento de dejarlo". Estas actividades
pueden servir de motivación si se permiten hacer inmediatamente después
de realizar una tarea poco gratificante (deberes, estudio, etc.). La
dificultad está en dejar de hacerlas, pudiendo dar lugar a una rabieta o
reacción desmesurada cuando llega el momento de terminar. Por ello no
conviene realizar este tipo de actividades antes del estudio o los
deberes porque les va a resultar mucho más complicado apagar y dejar de
hacer algo gratificante para a continuación empezar una tarea mucho
menos apetecible, lo que puede dar lugar, en el mejor de los casos, a
retrasar el inicio de la tarea escolar, y en el peor de los casos, una
explosión de rabia que dificulta todavía más el poder empezar, mantener y
terminar la tarea escolar.
Esto se explica fácilmente por la dificultad en la regulación
emocional, la dificultad para generar motivación, la dificultad para ver
más allá del momento presente. Les invade el bienestar que sienten
jugando, viendo la tv o en el ordenador, les invade el aburrimiento y el
malestar al tener que empezar a hacer los deberes, en esta situación
totalmente colapsado por la intensidad emocional, es incapaz de percibir
las consecuencias de no estudiar para el examen, lo que le lleva a no
querer apagar la televisión y no querer empezar a hacer la tarea
escolar.
BIBLIOGRAFÍA
Aller, M. y col. Todo sobre el TDAH. Guía para la vida diaria. Publicaciones Altaria 2013.
Orjales, I. TDAH, elegir colegio, afrontar los deberes y prevenir el fracaso escolar. Ediciones Pirámide 2012.